La elección del próximo Relator Especial para la Libertad de Expresión en el Sistema Interamericano

Pronto será elegido  el/la nuevo/a Relator/a Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). ¿Por qué nos debe importar este cargo?

En primer lugar, en todo el mundo existen amenazas contra la libertad de expresión, tal vez ahora más que nunca. La semana pasada, en Egipto, tres periodistas de Al-Yazira fueron condenados a siete y diez años de cárcel por su presunto apoyo a los Hermanos Musulmanes por medio de publicaciones  falsas. Por otra parte, un corresponsal de Radio Progreso de Honduras fue detenido simplemente por transmitir la negativa de una comunidad indígena de reconocer a un alcalde que dicen fue elegido de manera fraudulenta. Y en Brasil, un periodista fue golpeado por la policía militar hasta quedar inconsciente por cubrir una protesta en contra de la Mundial de Fútbol en la ciudad de Belo Horizonte. Los informes indican que este tipo de ataques continúa creciendo en diversos rincones del mundo: según Freedom House, 2014 ha significado el peor año para la libertad de prensa a nivel mundial.

A la luz de estas alarmantes historias, el mandato del Relator Especial es proteger la verdad, incluso cuando ésta se enfrenta con el poder. El trabajo de la Relatoría, establecida en 1997, es asegurar que todas las personas –periodistas, denunciantes de irregularidades (whistleblowers) y ciudadanos comunes por igual –puedan tener la libertad para hablar y obtener información. Hasta la fecha, la Relatoría ha influenciado legislaciones nacionales y ha afectado el resultado de numerosos casos relacionados con la libertad de expresión en las Américas. Esto se ha logrado a través de la asistencia en el litigio estratégico en el sistema interamericano, la emisión de medidas cautelares para proteger a las personas perseguidas por expresar sus opiniones, y la facilitación de espacios públicos para discutir temas de libertad de expresión en toda América Latina.

Por razones obvias, el trabajo de la Relatoría ha generado controversia; no es de extrañar que la libertad de expresión a veces moleste a aquellos en el poder (tanto estatal como de actores privados). El mandato ha sido uno de los varios focos de tensión en los debates sobre la "reforma" del sistema interamericano de derechos humanos. Por esta razón, es que necesario que el proceso de selección del siguiente Relator/a cuente con transparencia y credibilidad. Para ayudar en este proceso, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), y el Open Society Justice Initiative han producido un boletín que presenta los puntos de vista de los seis candidatos finalistas que se presentan a la elección. Como organizaciones comprometidas con el fortalecimiento del sistema interamericano de derechos humanos, creemos que la sociedad civil desempeña un papel vital para contribuir a la integridad del proceso electoral y garantizar que se promuevan candidatos que cuentan con la máxima competencia.

En el boletín, disponible en español y en inglés, se presentan los puntos de vista de los candidatos sobre cuatro preguntas, las cuales van desde los temas más apremiantes que enfrenta la libertad de expresión en la región hasta los principios que deben guiar la divulgación de información clasificada al público. Las organizaciones colaboradoras han presentado estas respuestas a los miembros de la CIDH, quienes entrevistarán y seleccionarán al próximo/a Relator/a en julio.

Una mirada realista sobre la experiencia de los tribunales y comisiones de todo el mundo, nos resalta la importancia de la transparencia electoral. En Estrasburgo, por ejemplo, la Asamblea Parlamentaria ha creado recientemente un Comité permanente con el único propósito de evaluar y hacer recomendaciones de candidatos judiciales al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Del mismo modo, las Directrices de Addis Abeba sobre la independencia y la imparcialidad de los miembros de los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos tienen como objetivo hacer lo mismo, guiar a expertos de órganos de tratados de las Naciones Unidas a actuar con independencia, imparcialidad y transparencia.

La libertad de pensamiento y de expresión, el acceso a la información, y la protección contra las represalias por el ejercicio de estos derechos, requieren para existir de apertura y transparencia. A medida que se intensifican las amenazas contra la libertad de expresión, aquellos que tienen el mandato de proteger estos derechos – incluyendo a la Relatoría Especial de la CIDH – deben ser seleccionados  sobre la base de los mismos principios que promueven; cualquier proceso contrario socavaría el poder e importancia de su trabajo.

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