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“Somos más y no tenemos miedo”

Mujer alzando la bandera de Puerto Rico junta a otros manifestantes
Manifestantes se reúnen afuera de La Fortaleza en San Juan, Puerto Rico, el lunes 15 de julio de 2019. © Erika P. Rodriguez/NYTimes/Redux

Dos años después del Huracán Maria, los puertorriqueños han dado inmensos pasos para trazar una recuperación justa para la isla. Lo han hecho organizando sus barrios, movilizando recursos colectivos y rechazando esfuerzos de recuperación que priorizan a la gente rica y a los desarrolladores que se quieren aprovechar de la vulnerabilidad de la isla con estrategias de capitalismo del desastre. Hace algunas semanas atrás, miles de puertorriqueños se movilizaron para sacar a un gobernador, acusado de no solo mal uso de fondos públicos después de Maria, pero también de burlarse de los muertos que se perdieron después del huracán. Este movimiento fue amplificado, en parte por la participación de gente joven y queer que se atrevieron a tomar las calles—quienes han estado tomando las calles por años ya, rechazando las medidas de austeridad de la Junta de Control Fiscal, los recortes a la educación pública y la violencia machista y homofóbica que ha tomado la vida de más de 40 mujeres y personas queer en los últimos dos años. El proyecto de Puerto Rico del Open Society Foundations orgullosamente apoya a les jóvenes en la isla a través de nuestras subvenciones a organizaciones e individuos, y nos enorgullece compartir con ustedes las voces de dos de estos jóvenes, quienes han dicho “presente” en estas recientes protestas y quienes también forman parte de nuestra Beca Juvenil de Puerto Rico.

En cuestión de días, la historia de Puerto Rico cambió para siempre. Desde lo que parecía ser la almohada imperialista de la colonia que nos mantenía dormides, surgió el rugir de muches puertorriqueñes exigiendo justicia para sus islas. Reporteres revelaron mensajes de chat privados de funcionarios del gobierno en el cual conspiraban en contra del pueblo puertorriqueñe. Mensajes homofóbicos, transfóbicos, machistas y gordefóbicos leídos en el telegram convocaron al despertar y la unión de les Boricuas para exigir la renuncia inmediata del gobernador de Puerto Rico, Ricardo “Ricky” Rosselló, que con sus palabras y las de sus socios ofendió a cada una de las personas boricuas.

Durante catorce días, se movieron masas de personas al frente de la Fortaleza, mansión en San Juan donde reside el gobernador de Puerto Rico, para exigir la renuncia de Roselló. El pueblo de Puerto Rico se unió en una sola voz #RickyRenuncia, y más que decidides comenzaron protestas masivas, forjando un movimiento creativo y con indicios revolucionarios. Con manifestaciones a través de cielo, mar y tierra, a través de motocicletas y kayaks, les boricuas estaban más que decidides a cambiar su destino. Surgieron múltiples iniciativas como “balls” por parte de las comunidades LGBTQPIA+, varios bailes de bomba, plena y reggaetón para mostrar descontento. #PerreoCombativo fue el nombre de la última protesta con reggaetón y baile que se realizó la noche en la que renunció el gobernador.

Para comprender lo que sucede en Puerto Rico es importante tener en mente su historia como archipiélago colonizade por más de quinientos años. Desde los años 1490’s, la gente boricua ha experimentado saqueo de sus recursos, violencia de instituciones estatales y el embate del control militar por fuerzas coloniales. En 1898, España perdió la guerra hispano-estadounidense y los Estados Unidos tomó posesión de Puerto Rico, su poder imperial consolidándose a través de guerras matanzas y fuerza mortal . Desde el 2016, fue impuesta una Junta de Control Fiscal que ha profundizado las medidas de austeridad, ha incrementado impuestos para les ciudadanes, ha precarizado los sistemas de retiro y ha desmantelado el sistema público de educación, entre otros asuntos como la paralización de demandas de derechos civiles. Es por esto que las movilizaciones en frente de la Fortaleza no pararán con #RickyRenuncia; necesitamos continuar luchando para eliminar la Junta y promover la autodeterminación.

Durante los días después de la publicación de los chats privados, Rosselló optó por pedirle perdón al pueblo y negarse a renunciar su puesto. Utilizó la fuerza policiaca como un ejército protector para seguir desmantelando a Puerto Rico y funcionando como un dictador. Hubo sangre, no dejó que fuera una protesta pacífica. Oficiales asaltaron a personas físicamente y verbalmente con gusto, lanzando balas de goma. A lo largo de varios días de protesta, empezaron a tomar uso de pistolas de perdigones. Gente fue asaltada con tiros en la cara y atacada con gases lacrimógenos. Se combatió con coraje y arte ante la respuesta violenta del gobierno. El pueblo recibió apoyo de miles de motociclistas, gente montando a caballo y caravanas que viajaron a la Fortaleza, además del apoyo por parte de las protestas por todo Puerto Rico y en ciudades alrededor del mundo.

Ha sido inspirador ver a la diáspora y a pueblos aliados actuar en solidaridad con la gente de Puerto Rico, denunciando la corrupción del gobierno y aquelles responsables por la deuda de Puerto Rico. Muchos de los comentarios hechos por Roselló fueron sexistas, racistas y homofóbicos que resonaron más allá de las orillas de Puerto Rico. Se ha levantado un pueblo decidide a detener la corrupción y el desvío de los recursos públicos para la clase privilegiada.

Estas grandes manifestaciones fueron mucho más que remover a una persona de la mansión de gobernación. Enseñaron a todo Puerto Rico demandando el fin a los esquemas de corrupción que han predominado por las pasadas décadas y han endeudado a muchas generaciones de puertorriqueñes, así como el rechazo a comportamientos que perpetúan discriminación y violencia hacia personas diversas. Como nos compartió nuestra compañera Maria José, activista y artista no binaria transfemme, “Llegó la futura. Y la futura es trans, es no binaria, es negra, es femenina, es gorda, va en silla de ruedas, es sorda, es puta, es inmigrante, es empática y justa. Y si no estás preparadx para que la futura sea así: o te encierras en tu cuarto a inundarte con tu propio veneno, o te unes a nuestrx movimiento de amor y justicia para todes.” Somos más y no tenemos miedo.

Luis J. Morales Ortiz y JorgeIván López Martínez son jóvenes becaries de Open Society Foundations.

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